La pequeña Princesa Rosa, con esa agudeza mental que la caracteriza, ha acuñado una de las frases màs fabulosas que he escuchado, no sòlo por la sabidurìa que encierra su breve contenido, sino porque me he dado cuenta que los adultos hacemos justamente lo contrario!
Ella cada dìa, al despertar, corre a preguntarle a su mamà: "¿Hoy es mañana?"
Rosa espera ansiosa la respuesta, puesto que cuando pide permiso para invitar a su vecinita a jugar, le dicen que espere a mañana; si quiere ir a la Plaza ò salir al parque, recibe la misma respuesta; sobra decir que le sucede frecuentemente; para los niños de esa edad, el concepto del tiempo es efìmero!
Dà lo mismo 10 minutos que 10 horas! Y la manera que ella encontrò de agendar sus diversiones, deja mucho en què pensar...
A mì, al menos, suele pasarme por la cabeza lo opuesto.
¡Cuàntas veces he repetido en mis pensamientos las mismas afirmaciones!
"Mañana me pongo a dieta!" "Mañana mi hijo encontrarà trabajo!" "Mañana arreglarè el desorden!" "Mañana hago la cita con el mèdico!"
Y si buscamos dentro de la indosincracia del pueblo, la variedad serà sin fin!
"Mañana te pago!" "Mañana te lo devuelvo!" incluso aquella de: "Mañana nos casamos!"
No es en balde, que nuestra palabrita nos haya hecho famosos con los extranjeros que visitan nuestro paìs, y ante cualquier necesidad que surge en su paseo, la respuesta en siempre la misma: "Ma-ña-na!"
Hoy, amanecì con la certeza de que yà quiero que sea mañana!
Yà no màs esperar a que se compongan las cosas y el panorama se aclare!
Estoy harta de ver pasar el tiempo pasmada y absorta en mis preocupaciones, siempre esperando al mañana por venir...
Eligo cambiar el presente! Recordar que el pasado es historia que tiene valor sòlo como enseñanza para aprender de los errores y no tener que repetirlos.
Por eso, la Madre Naturaleza, en su sabiduría, no nos permite volver al pasado y mucho menos modificarlo!
El pasado no es para que lo viva, cada vez que lo hago me alejo del futuro!!!
Me pierdo gran parte de la vida porque no veo a mi futuro, he estado tan ocupada con pensamientos del pasado que no disfruto el presente!
Son los ojos del pasado los que estaban guiando mi presente...Hasta ayer!
Por fin, hoy es mañana para mì tambièn!
Samantha
domingo, 19 de octubre de 2008
domingo, 12 de octubre de 2008
Al lìmite!
Después de muchas plàticas con mi esposo, sobre el concepto de poner límites, todo a mi alrededor me indicaba que era el momento para decidir, de mutuo acuerdo como padres,què hacer.
Hace tiempo que con mis hijos he tenido de todo menos calma; ha habido cambios y sufrimientos muchas veces innecesarios. ¿Por qué? Porque no hubo límites!
Cuantos enfados y majaderías; cuantas lágrimas derramadas que hubieran podido ser evitadas; tropezones, pleitos que culminaron en rupturas, tan crueles e insensatas que dejaron heridas sin cerrar...
Las relaciones humanas, y sobre todo cuando involucran sentimientos, requieren a como dé lugar, poner límites!
Y mientras más poderoso es el sentimiento que nos involucra con la otra persona, más difícil es establecerlos, sobre todo antes de que el conflicto se desate!
Suena demasiado mecánico poner las reglas del juego cuando todo està en calma.
Es casi como confundirlos con castigos... Y ellos saben bien còmo evadir el tòpico!
¿Qué hay de aceptar al hijo tal y como es?
¿Dónde cabe lo del amor incondicional, entonces?
¿Por qué es tan confuso y a la vez tan difícil abordar el tema?
¿Acaso necesitamos sufrir primero para obligarnos a establecerlos?
Qué absurdos solemos ser los humanos! Somos la única creatura que tropieza, no dos, sino varias veces con la misma piedra!
La paciencia, tolerancia y amor que profesemos a los hijos, nos exige creer que los límites también son necesarios. Por más que nos resistamos, es curarse en salud!
La persona que no sabe respetar límites está destinada al fracaso y al sufrimiento.
Sin embargo, nos parecìa importante tener presente que los límites no podìan ser eternos, inaccesibles ó inquebrantables….
Hay momentos en donde como padres, es necesario sentarse a revisar la puesta de límites que hay en casa. De pronto nos encontrabamos que algunos no eran lo suficientemente claros, ó muy rígidos y absurdos para el otro, ó simplemente, que podìan generar lejos de ventajas, más bien dolor, además que eran totalmente maleables; a veces a una época, otras, al estado anímico de alguno de nosotros. Nos esforzàbamos por darles alas y raìces. Y sin embargo, las cosas se complicaban cada vez màs.
Es que no existe peor desesperaciòn que la de ver a un hijo hundièndose en serios problemas, y que el intento por detener su caìda nos arrastre en su inercia...
Hay momentos en donde tenìamos la sensaciòn de ser absorbidos por un hoyo negro!!!
Sin embargo, después de pensar fríamente las cosas, y comprobar que no dependìa de mì, el remedio, comprendì como yo misma me tendì una trampa...¿Trampa...por qué?
Porque quise intervenir sobre algo de lo cual no tenìa el control...
Mucho menos la responsabilidad!
Y vino la parte atroz... hacer algo que me resultò realmente difícil….¡Retractarme!
No era asì como lograrìa ayudarlo! Me estaba destruyendo en el camino!
Mi esposo y yo llegamos a la conclusiòn que nunca podrìamos coincidir en los argumentos que antes defendìamos, al caer por tierra la esperanza a la que nos aferrabamos, era claro que ambos ahora, veìamos por què no daba resultado...
El sustentaba cuán inconveniente resultaría el prometer algo y no cumplirlo.
Yo comprendía que me habìa equivocado en la elección del límite...
Y aquellos, esgrimiendo la espada de la ingratitud, dejaron nuestros corazones ajados y heridos...de amor huìdo...Al lìmite!
Pero este dolor compartido, nos ha unido aùn màs como pareja, porque ahora vemos juntos a una misma direcciòn!
Samantha
Hace tiempo que con mis hijos he tenido de todo menos calma; ha habido cambios y sufrimientos muchas veces innecesarios. ¿Por qué? Porque no hubo límites!
Cuantos enfados y majaderías; cuantas lágrimas derramadas que hubieran podido ser evitadas; tropezones, pleitos que culminaron en rupturas, tan crueles e insensatas que dejaron heridas sin cerrar...
Las relaciones humanas, y sobre todo cuando involucran sentimientos, requieren a como dé lugar, poner límites!
Y mientras más poderoso es el sentimiento que nos involucra con la otra persona, más difícil es establecerlos, sobre todo antes de que el conflicto se desate!
Suena demasiado mecánico poner las reglas del juego cuando todo està en calma.
Es casi como confundirlos con castigos... Y ellos saben bien còmo evadir el tòpico!
¿Qué hay de aceptar al hijo tal y como es?
¿Dónde cabe lo del amor incondicional, entonces?
¿Por qué es tan confuso y a la vez tan difícil abordar el tema?
¿Acaso necesitamos sufrir primero para obligarnos a establecerlos?
Qué absurdos solemos ser los humanos! Somos la única creatura que tropieza, no dos, sino varias veces con la misma piedra!
La paciencia, tolerancia y amor que profesemos a los hijos, nos exige creer que los límites también son necesarios. Por más que nos resistamos, es curarse en salud!
La persona que no sabe respetar límites está destinada al fracaso y al sufrimiento.
Sin embargo, nos parecìa importante tener presente que los límites no podìan ser eternos, inaccesibles ó inquebrantables….
Hay momentos en donde como padres, es necesario sentarse a revisar la puesta de límites que hay en casa. De pronto nos encontrabamos que algunos no eran lo suficientemente claros, ó muy rígidos y absurdos para el otro, ó simplemente, que podìan generar lejos de ventajas, más bien dolor, además que eran totalmente maleables; a veces a una época, otras, al estado anímico de alguno de nosotros. Nos esforzàbamos por darles alas y raìces. Y sin embargo, las cosas se complicaban cada vez màs.
Es que no existe peor desesperaciòn que la de ver a un hijo hundièndose en serios problemas, y que el intento por detener su caìda nos arrastre en su inercia...
Hay momentos en donde tenìamos la sensaciòn de ser absorbidos por un hoyo negro!!!
Sin embargo, después de pensar fríamente las cosas, y comprobar que no dependìa de mì, el remedio, comprendì como yo misma me tendì una trampa...¿Trampa...por qué?
Porque quise intervenir sobre algo de lo cual no tenìa el control...
Mucho menos la responsabilidad!
Y vino la parte atroz... hacer algo que me resultò realmente difícil….¡Retractarme!
No era asì como lograrìa ayudarlo! Me estaba destruyendo en el camino!
Mi esposo y yo llegamos a la conclusiòn que nunca podrìamos coincidir en los argumentos que antes defendìamos, al caer por tierra la esperanza a la que nos aferrabamos, era claro que ambos ahora, veìamos por què no daba resultado...
El sustentaba cuán inconveniente resultaría el prometer algo y no cumplirlo.
Yo comprendía que me habìa equivocado en la elección del límite...
Y aquellos, esgrimiendo la espada de la ingratitud, dejaron nuestros corazones ajados y heridos...de amor huìdo...Al lìmite!
Pero este dolor compartido, nos ha unido aùn màs como pareja, porque ahora vemos juntos a una misma direcciòn!
Samantha
miércoles, 8 de octubre de 2008
Sueño, luego existo!
Estoy sorteando una suerte de crisis sobre la opciòn que elegì hace poco màs de una semana, cuando supe que debìa apartarme del camino de mis hijos, asì fuera para que se estrellaran en la realidad!
Este sentimiento de impotencia, me hace recordar que la paciencia nos trae satisfacciones...Hay que ser perseverante para alcanzar la meta trazada...
Definitivo, como todo lo que es simple. Nuestro dolor no viene de las cosas vividas, sino de las cosas que fueron soñadas y que no se cumplieron...
¿Por qué sufrimos tanto por amar? ¿Por què se sufre distinto por los hijos? ¿Por què parece no tener fin la cantidad de cosas con las que nos lastiman?
Lo correcto sería que la gente no sufra, apenas agradecer por lo bueno que se que generó en nosotros y en ellos. Recordar todo lo bello de su infancia! Recordar sus cualidades!
Recordar el sentimiento intenso y que nos hizo compañía por un tiempo razonable, un tiempo feliz. Y en los momentos oscuros por los que irremediablemente llegan a pasar, anclarnos a la totalidad de su persona para enfrentar la mala racha...
Mi desafìo consiste en liberar a mis hijos para que tomen el rumbo que ellos decidan, y creer que eso es bueno para todos!
Decir adiòs a mis expectativas creadas, sacudirme los anhelos guardados, soltarlos de una vez!
Ante mi resistencia frente lo inminente, el sentimiento que me atrapa es la negaciòn, y reclamè por què debìa de experimentar asì de amarga mi realidad, por què otras familias no transitan estas dificultades para salir adelante. Me aseguran que todos tienen sus propios problemas y que la diferencia la hace el manejarlos estrictamente dentro del nùcleo familiar y dar otra cara al mundo...
Entonces...¿Por qué duele?
Porque automáticamente olvidè lo que fuè disfrutado y comenzè a sufrir por mis proyecciones irrealizadas; yo soy experta en eso de hacerme ilusiones sobre lo que no tengo control!
Tambièn me incorformo por todas las horas libres que dejè de tener para dedicarme a mi persona en aras de los demàs...Estaba tan segura que era lo correcto...
Lo ùnico que logrè fuè enseñarles a no cuidar de su cuerpo, tal y como yo lo hacìa con el mìo por proteger el de ellos...Què ironìa!
Sufro, no porque como madre soy impaciente con ellos, sino por todos los momentos en que podríamos estar confidenciando, nuestras más profundas angustias ò nuestros grandes sueños y que estuviesen interesados en comprenderme, ò al menos, en sòlo escucharme...
Los hijos nos etiquetan al estar envejeciendo, tal vez les resulte demasiado agobiante, y no se ponen a pensar en que no es la vejez lo que nos abruma, sino el saber que el futuro nos está siendo confiscado, impidiendo así que mil aventuras nos sucedan, todas aquellas con las cuales su papà y yo soñamos y que todavìa no llegamos a tener...
Uno puede planear el futuro siempre con optimismo, cuando se es joven, todo parece tan fàcil.
Nunca pensè que habrìa serios problemas que enfrentar y menos que mis hijos nos harìan sentir tan culpables por haberlos hecho parte de ello...
Considero que les dimos muy buenos ratos tambièn! Que fuimos arrojados y valientes y salimos en pos de un mundo mejor para ellos! Que todo cuanto hicimos fuè buscando alternativas!
Tal vez lo entiendan alguno de estos dìas, tal vez nunca...
El problema no es tanto el dolor que las circunstancias nos provocan,
sino más bien el impacto que estas circunstancias tienen sobre nuestros planes y sueños...
¿Cómo aliviar el dolor de lo que no fue vivido?
La respuesta es simple como un verso:
El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional.
Carlos Drummond de Andrade
Samantha
Este sentimiento de impotencia, me hace recordar que la paciencia nos trae satisfacciones...Hay que ser perseverante para alcanzar la meta trazada...
Definitivo, como todo lo que es simple. Nuestro dolor no viene de las cosas vividas, sino de las cosas que fueron soñadas y que no se cumplieron...
¿Por qué sufrimos tanto por amar? ¿Por què se sufre distinto por los hijos? ¿Por què parece no tener fin la cantidad de cosas con las que nos lastiman?
Lo correcto sería que la gente no sufra, apenas agradecer por lo bueno que se que generó en nosotros y en ellos. Recordar todo lo bello de su infancia! Recordar sus cualidades!
Recordar el sentimiento intenso y que nos hizo compañía por un tiempo razonable, un tiempo feliz. Y en los momentos oscuros por los que irremediablemente llegan a pasar, anclarnos a la totalidad de su persona para enfrentar la mala racha...
Mi desafìo consiste en liberar a mis hijos para que tomen el rumbo que ellos decidan, y creer que eso es bueno para todos!
Decir adiòs a mis expectativas creadas, sacudirme los anhelos guardados, soltarlos de una vez!
Ante mi resistencia frente lo inminente, el sentimiento que me atrapa es la negaciòn, y reclamè por què debìa de experimentar asì de amarga mi realidad, por què otras familias no transitan estas dificultades para salir adelante. Me aseguran que todos tienen sus propios problemas y que la diferencia la hace el manejarlos estrictamente dentro del nùcleo familiar y dar otra cara al mundo...
Entonces...¿Por qué duele?
Porque automáticamente olvidè lo que fuè disfrutado y comenzè a sufrir por mis proyecciones irrealizadas; yo soy experta en eso de hacerme ilusiones sobre lo que no tengo control!
Tambièn me incorformo por todas las horas libres que dejè de tener para dedicarme a mi persona en aras de los demàs...Estaba tan segura que era lo correcto...
Lo ùnico que logrè fuè enseñarles a no cuidar de su cuerpo, tal y como yo lo hacìa con el mìo por proteger el de ellos...Què ironìa!
Sufro, no porque como madre soy impaciente con ellos, sino por todos los momentos en que podríamos estar confidenciando, nuestras más profundas angustias ò nuestros grandes sueños y que estuviesen interesados en comprenderme, ò al menos, en sòlo escucharme...
Los hijos nos etiquetan al estar envejeciendo, tal vez les resulte demasiado agobiante, y no se ponen a pensar en que no es la vejez lo que nos abruma, sino el saber que el futuro nos está siendo confiscado, impidiendo así que mil aventuras nos sucedan, todas aquellas con las cuales su papà y yo soñamos y que todavìa no llegamos a tener...
Uno puede planear el futuro siempre con optimismo, cuando se es joven, todo parece tan fàcil.
Nunca pensè que habrìa serios problemas que enfrentar y menos que mis hijos nos harìan sentir tan culpables por haberlos hecho parte de ello...
Considero que les dimos muy buenos ratos tambièn! Que fuimos arrojados y valientes y salimos en pos de un mundo mejor para ellos! Que todo cuanto hicimos fuè buscando alternativas!
Tal vez lo entiendan alguno de estos dìas, tal vez nunca...
El problema no es tanto el dolor que las circunstancias nos provocan,
sino más bien el impacto que estas circunstancias tienen sobre nuestros planes y sueños...
¿Cómo aliviar el dolor de lo que no fue vivido?
La respuesta es simple como un verso:
El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional.
Carlos Drummond de Andrade
Samantha
jueves, 2 de octubre de 2008
A la vejez...viruelas!
Hace algunos días el pequeño Príncipe Azul, me preguntó si yo era vieja...Quedé pasmada!
Y cuando quise saber el origen de su duda, me dijo que sus amigos pensaban que las personas, para ser abuelos debían ser viejos...Interesante punto de vista...Pero me movió el piso! Y ¿si era cierto? ¿Acaso yá me consideraba vieja?
¿Por qué dá tanto horror el sólo pensar en la posibilidad? Debía haber alternativas , y las busqué afanosamente!
Envejecer, no es tan mala idea, después de todo...Puedo ser la persona que siempre quise y no la extraña que se refleja en el espejo. No agonizo por eso. Nunca fuí vanidosa, menos ahora, y siempre he creído que la mejor crema de belleza es una conciencia tranquila.
Siento pena por aquellas que inútilmente gastan todo su tiempo restante en quitarse el tiempo de encima!
He visto amigos irse muy pronto de este mundo, antes de descubrir la libertad que te dá acumular años, y en cierto modo, nos corresponde a quienes nos quedamos, sacarle provecho a la nueva etapa que se avecina y disfrutar sus bondades.
Podemos escoger nuestras actividades, así sea estirar un viejo traje de baño sobre un cuerpo abultado con tal de sentir el arrullo del mar, soportando las miradas de compasión de las que usan bikini... al fin y al cabo, si tienen suerte, llegarán a viejas!
Es preferible una historia intensa a un vientre plano! Y no me vengan con que se pueden tener las dos cosas, por favor!
Hay muchas ventajas que llegan con la madurez.Puedo ser mi mejor amiga y permitirme toda clase de fallas, como romper la dieta ó no lavar los trastos, sin regañarme; debo ser más amable conmigo misma y menos crítica; y si deseo llorar...lo haré!
Mi corazón se ha roto muchas veces al paso de los años! ... Cómo no romperse cuando fallece un ser querido, cuando ví sufrir a un hijo, cuando quedamos en la ruina y cuando murió mi perro, fiel compañero de las buenas y las malas!
Algo de la vida, también se vá olvidando, pero queda lo importante!
Los años me han dado fuerza, entendimiento y compasión. Me siento bendecida por haber acumulado lo suficiente como para ir peinando canas en mi cabellera, y por encontrar mi sonrisa antes que los surcos de mi cara.
Es más fácil ser positiva si no me importa lo que piensen los demás. Ya no me cuestiono. Ya me doy el derecho a estar equivocada. Debo decir NO y querer decirlo.
De a poco, me voy convirtiendo en otra persona, y no perderé más tiempo en lamentar lo que no fué y preocuparme de lo que será.
Seguiré comiendo postre cuando lo deseo y tendré siempre otra porción para compartir, sobre todo con mis pequeños cómplices naturales. Con ellos se rompen las reglas y la monotonía! Claro!¿Helado para el desayuno? ¿Por qué no?
¿Que tu papá te regañó por esa pequeñez? Deja que te cuente lo que él hacía!
La venganza es dulce y es un plato que se sirve frío...No importa que se nos manche el mantel si la comida valió la pena como para engullirla! Y un pantalón roto se puede remendar, no así su agobio por el regaño!
Yo ya eduqué y como premio ahora sólo me divierto y consecuento toda clase de travesuras! Acabo hecha una facha, babebada de tanto beso y despeinada; no cabe duda, son una bendición cuando llegan y otra cuando se van!
El vacío que queda en el llanto de la despedida, hace que el atardecer pierda sus colores; me conforta saber que mañana habrá otro nuevo amanecer en mi ventana!
Y espero ansiosa lo que me depara...como antídoto para la vejez!
Y cuando quise saber el origen de su duda, me dijo que sus amigos pensaban que las personas, para ser abuelos debían ser viejos...Interesante punto de vista...Pero me movió el piso! Y ¿si era cierto? ¿Acaso yá me consideraba vieja?
¿Por qué dá tanto horror el sólo pensar en la posibilidad? Debía haber alternativas , y las busqué afanosamente!
Envejecer, no es tan mala idea, después de todo...Puedo ser la persona que siempre quise y no la extraña que se refleja en el espejo. No agonizo por eso. Nunca fuí vanidosa, menos ahora, y siempre he creído que la mejor crema de belleza es una conciencia tranquila.
Siento pena por aquellas que inútilmente gastan todo su tiempo restante en quitarse el tiempo de encima!
He visto amigos irse muy pronto de este mundo, antes de descubrir la libertad que te dá acumular años, y en cierto modo, nos corresponde a quienes nos quedamos, sacarle provecho a la nueva etapa que se avecina y disfrutar sus bondades.
Podemos escoger nuestras actividades, así sea estirar un viejo traje de baño sobre un cuerpo abultado con tal de sentir el arrullo del mar, soportando las miradas de compasión de las que usan bikini... al fin y al cabo, si tienen suerte, llegarán a viejas!
Es preferible una historia intensa a un vientre plano! Y no me vengan con que se pueden tener las dos cosas, por favor!
Hay muchas ventajas que llegan con la madurez.Puedo ser mi mejor amiga y permitirme toda clase de fallas, como romper la dieta ó no lavar los trastos, sin regañarme; debo ser más amable conmigo misma y menos crítica; y si deseo llorar...lo haré!
Mi corazón se ha roto muchas veces al paso de los años! ... Cómo no romperse cuando fallece un ser querido, cuando ví sufrir a un hijo, cuando quedamos en la ruina y cuando murió mi perro, fiel compañero de las buenas y las malas!
Algo de la vida, también se vá olvidando, pero queda lo importante!
Los años me han dado fuerza, entendimiento y compasión. Me siento bendecida por haber acumulado lo suficiente como para ir peinando canas en mi cabellera, y por encontrar mi sonrisa antes que los surcos de mi cara.
Es más fácil ser positiva si no me importa lo que piensen los demás. Ya no me cuestiono. Ya me doy el derecho a estar equivocada. Debo decir NO y querer decirlo.
De a poco, me voy convirtiendo en otra persona, y no perderé más tiempo en lamentar lo que no fué y preocuparme de lo que será.
Seguiré comiendo postre cuando lo deseo y tendré siempre otra porción para compartir, sobre todo con mis pequeños cómplices naturales. Con ellos se rompen las reglas y la monotonía! Claro!¿Helado para el desayuno? ¿Por qué no?
¿Que tu papá te regañó por esa pequeñez? Deja que te cuente lo que él hacía!
La venganza es dulce y es un plato que se sirve frío...No importa que se nos manche el mantel si la comida valió la pena como para engullirla! Y un pantalón roto se puede remendar, no así su agobio por el regaño!
Yo ya eduqué y como premio ahora sólo me divierto y consecuento toda clase de travesuras! Acabo hecha una facha, babebada de tanto beso y despeinada; no cabe duda, son una bendición cuando llegan y otra cuando se van!
El vacío que queda en el llanto de la despedida, hace que el atardecer pierda sus colores; me conforta saber que mañana habrá otro nuevo amanecer en mi ventana!
Y espero ansiosa lo que me depara...como antídoto para la vejez!
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